Según un estudio británico realizado en 2014 por el gabinete Weather Unlocked, se llegó a la conclusión de que el tiempo afectaba de forma decisiva en los consumidores y sus hábitos, con especial hincapié en el sector de la moda.

Resulta evidente, si lo pensamos bien, que la moda es uno de los sectores que más variaciones debe sufrir en función de la climatología.

Por ejemplo, si una colección de primavera-verano está caracterizada por un empleo de materiales y telas muy ligeras y vaporosas, será la adecuada para una primavera cálida. Por consiguiente, si la primavera se presenta más fresca de lo esperado, es evidente que este tipo de prendas se consumirán menos y los consumidores tenderán a seguir empleando sus prendas del pasado invierno.

Según este estudio, se demostró que las compras por internet se incrementaban hasta un 12% cuando la climatología era lluviosa o considerablemente fría.

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